Cristocéntrico

Día a día hacemos diferencia de dos vidas, la vida física y la vida espiritual, cuando al final las dos son una sola. Las vemos separadas porque hemos separado el propósito de cada una, cuando es el mismo.

En Efesios 1:3-14 Pablo explica la forma en que hemos sido salvados por medio de Jesús, y cómo Dios nos ha adoptado como Sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia (tal cual dice el verso 6). Existimos para glorificar a Dios, y esto se hace de la siguiente manera:

Juan 15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Jesús determina, según Juan 15, que la única manera en que podemos dar fruto es permaneciendo en Él y Él en nosotros. No hay otra forma para dar fruto a Dios, y llevando fruto es la forma en como glorificamos a Dios, y glorificando a Dios es la forma en como cumplimos el propósito de nuestras vidas. El fruto siempre tiene que ver con vidas, nuestras vidas en primer lugar (buscando vivir en santidad y obediencia a Dios), y las vidas en las que influenciamos.

Entendiendo y aceptando esto, podemos concluir que nuestras vidas deben de ser cristocéntricas: todas las áreas de nuestras vidas deben de girar alrededor de Cristo, Él debe ser el centro. No se trata de espiritualizar cada cosa, se trata de reconocer el propósito por el cual existimos, mantenerlo presente, y llevarlo a la práctica.

1a Corintios 10:31-33 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

¿Cual es el problema? El enfoque, el por qué se es lo que se es, y el por qué se hace lo que se hace. Todo tiene que girar alrededor de Cristo, todo tiene que ir enfocado en Él. Pero nuestros intereses son distintos:

Filipenses 2:21 Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.

Es en esto en donde debemos de someternos a Él, nuestras voluntades e intereses, para que se cumpla Su Voluntad, la cual es buena, agradable y perfecta, mucho mejor a la nuestra, como esta escrito en Romanos 12:1-2.

No te enfrasques en el “nadie es perfecto” o “todos somos pecadores” para no buscar constantemente glorificar a Dios. ¿Cómo puedes glorificar a Dios en el día de hoy?.