Lección: apendicitis

Hace unos 4 días me dio apendicitis y me tuvieron que extirpar el apéndice de emergencia. Es algo muy sencillo y común, pero que indudablemente cambia tus planes, y así fue en mi caso, tenía planes para el fin de semana (la operación fue el martes) y para la próxima semana, y todo se vino abajo.

Estoy sumamente agradecido con Dios, pude ver Su Mano obrando en mi vida, específicamente:

  • Impidiendo que fuera al campamento de jóvenes de mi iglesia, en el cual hubiera sido líder de un grupo pequeño (esto pudo haberme dado cualquier otro día, incluso durante el campamento, pero me dio el martes).
  • Reduciendo el dolor a pesar que el apéndice estaba a punto de perforarse; tuve dolor durante todo el día, desde que me desperté, pero fue un dolor aceptable, el verdadero dolor (que parecía de muerte) duro alrededor de 1h, entre las 12:30pm y 1:30pm del martes, pero, después hasta la operación (que fue a las 8:30pm) fue muy tolerable, y sin necesidad de medicamento (los doctores dijeron que tengo un alto umbral del dolor, pero no, yo me conozco, fue Dios).
  • La paz que dio Dios, aún con el gran temor. Esto es muy penoso, esta operación es sumamente sencilla, da pena mencionarlo, pero fue mi primera operación; durante todo el proceso en el hospital no tuve miedo, hasta llegar al quirófano, tuve tanto miedo que empece a reír sin parar, y luego pensé ¿y si no vuelvo a abrir los ojos? Pero en eso, el Espíritu Santo me recordó mi condición, llevándome al pensamiento “si volveré a abrir los ojos, ya sea en esta vida o en la siguiente”.

Dios es Bueno, y fue muy bueno conmigo durante todo este proceso (que aún continua). Me enseño y me continua enseñando muchas cosas, y a esta lección yo le quiero sacar el jugo porque no quiero volver a repetirla (solo tengo un apéndice, o tuve, pero, la lección se puede repetir de otras formas hasta que aprenda, ¡por eso la quiero pasar!).

He aprendido, y mas importante, asimilado muchas cosas, cosas que han pasado de mi cabeza a mi corazón, y por todo eso estoy muy agradecido. Las compartiré en futuras publicaciones si Dios me lo permite, pero hoy quiero compartir un pasaje que leí en la Biblia, en el libro de Job (libro que empecé a estudiar justo después de volver del hospital – si, soy muy predecible).

Job 5:17-18 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque Él es quien hace la llaga, y él la vendará;El hiere, y sus manos curan.

A Dios y solo a Él sea la Gloria.