El Salvador esta mal, pero tiene la oportunidad

No escribo para describir lo mal que esta El Salvador, ni para comparar al país con tiempos anteriores ni con otros países. Escribo para hablar de la oportunidad que tenemos.

Esta es una excelente oportunidad para hacer las cosas bien

Esta es una oportunidad para empezar a hacer lo que se debe de hacer: ir a Dios.

Esta es una oportunidad para buscar a Dios de corazón, por medio de Jesucristo, el Único Hijo de Dios.

Esta es una oportunidad para dar testimonio al mundo que nuestro Dios es el Único y Verdadero.

Esta es una oportunidad para demostrar que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios.

Esta es una oportunidad para vivir la vida de acuerdo a lo que Dios dice en la Biblia.

Esta es una oportunidad para poder llevar el Evangelio a las personas y llevarlos a ser discípulos de Cristo.

¿Por qué es esta la oportunidad?

Porque la situación esta muy mal, y ahora cuando parece que no hay esperanza, cuando todos piensan en irse del país, cuando lo que abunda es llantos y quejas, la oportunidad de poner a Dios en alto crece cuando la oportunidad de lograr algo por nuestras propias fuerzas desaparece.

Tu fe determina tu participación

Esta es la oportunidad para poner la fe en Jesucristo, confiar en El y obedecer Su Palabra, y así ver grandes cosas. ¿O acaso tu Dios es un dios pequeño que no tiene el poder y la sabiduría para transformar esta situación?

El Dios en el que creo, el Único y Verdadero, el Todopoderoso, El puede transformar esta situación, por eso acudo a El, para que El haga de acuerdo a Su Voluntad. Para eso le entrego mi vida.

Esta no es solamente una oportunidad, esta es la oportunidad. Esta es la oportunidad para ir a Dios y darle el control, no de una manera espiritual-superficial que queda en el aire, sino de una manera verdadera, poniendo la fe en El, pasando tiempo con El en oración y obedeciendo Su Palabra que esta en la Biblia.

Dios puede transformarte, y El puede usarte para que seas de influencia en muchos y así lleguen a tener una genuina relación con Jesús.

¿Qué harás tú?