La milagrosa salida del 3er subsuelo

¿Cómo te sentirías si estuvieras en una cola dentro del estacionamiento de un hotel esperando alrededor de 1 hora para salir?

Hoy fue Koinonía en Iglesia Bautista Vida Nueva, un evento que se hace aproximadamente 3 veces al año en el que se reúnen todos los miembros de esta iglesia que esta dividida en varios campus. Un evento sensacional.

El evento se realizó en el Hotel Crowne Plaza, y llegué un poco tarde por lo que me tocó estacionarme en el 3er subsuelo.

Al finalizar el evento, lo que era de esperarse: una larga cola de automóviles buscando la salida, y si estas en el 3er subsuelo, armate de mucha paciencia.

Después de esperar alrededor de 20 minutos haciendo cola y estancado en la rampa que conecta al 3er subsuelo con el 2o subsuelo, vi que una amiga bajaba del 2o subsuelo, y al vernos me comento que tal vez existía una salida en el 3er subsuelo. Esperé a que ella fuera y descubriera, y luego le llamé y en efecto, había una salida.

Al enterarme que había una salida di media vuelta y fui hacia ella, pero antes avise a todos los que pude sobre esa salida. En cuestión de segundos, una larga cantidad de automóviles dio media vuelta en busca de la salida del 3er subsuelo que daba hacia una avenida.

¡Literalmente los últimos fuimos los primeros en salir!

Dejando de lado los problemas logísticos, estoy contento porque me detuve a señalar la salida a los demás, porque yo se lo que se siente esperar tanto tiempo porque estaba en la misma situación que ellos.

Encontré un regalo maravilloso, la salida rápida para evitar pasar 1 hora en esa cola.

Ahora me pregunto: ¿qué hubiera pasado si yo no hubiera compartido esta noticia con los demás? De seguro ahorita me estaría sintiendo mal por no haber hecho lo correcto.

Esto es algo sencillo, pero me conduce a otra pregunta: ¿qué pasará si yo no comparto con los demás el regalo de la salvación que se me ha dado por medio de Jesús?

Romanos 10:13-14 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

Llevemos a todas las personas en todo tiempo el Evangelio.